Sr. Director:
A once meses desde el día en el que la Organización Mundial de la Salud declaró que nos
encontramos ante una pandemia provocada por el COVID-19, y en el marco del Día
Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia que se celebra hoy 11 de febrero, yo me
pregunto ¿cómo debemos combatir el virus de la desigualdad de género en la ciencia?
Cuesta imaginar de qué manera un diminuto elemento genético observado a nivel
microscópico como lo es el virus COVID-19 o SARS-CoV-2 puede causar estragos con
impactos a nivel macroscópicos, no sólo en la salud física y mental, sino también en
nuestro ambiente ecológico, económico y social. Sin dudas, este virus reafirma lo
vulnerable que somos como especie y nos recuerda que formamos parte de un ecosistema
donde todos contribuimos, en mayor o menor medida, a mantener un equilibrio. Pero
también, nos da la posibilidad de reconocer y valorar el trabajo que hombres y mujeres de
ciencia llevan a cabo arduamente para superar este tipo de amenazas constantes a las que
nos vemos expuestos.
Y es aquí donde las diferencias de género adquieren gran notoriedad en tiempos de
pandemia, las cuales debilitan aún más el posicionamiento de la mujer en la carrera
científica. Si bien esta realidad ha sido evidenciada y cuestionada desde hace décadas, y se
ha trabajado mucho para disminuir las brechas, aun así todavía no hemos encontrado el
camino para acabar con ellas. Y es que la tarea de contribuir al desarrollo del conocimiento
científico no debería ser privilegio de algunos pocos, al contrario, todas las personas sin
distinción de género, etnia o edad tenemos mucho que aportar y para ello necesitamos
igualdad de oportunidades.
Actualmente, las mujeres que hacen ciencia se enfrentan a grandes desafíos al tener que
compatibilizar sus múltiples roles en el espacio de sus hogares: ser madres, esposas, hijas,
amas de casa, científicas, académicas, escritoras, investigadoras. ¿Cómo una madre puede
hacer ciencia sin jardines infantiles funcionando ni una red de apoyo familiar cerca? ¿Cómo
desarrollar una investigación académica en el mismo espacio y tiempo que nos exigen que
cumplamos los roles de madre, esposa y dueña de casa? ¿Cómo una hija debe conjugar los
tiempos de cuidado de sus padres y de escritura de artículos científicos? Estos son claros
ejemplos de la desigualdad de género en donde la distribución de tareas y la carga de
cuidados son realidades en las que las mujeres asumimos el liderazgo.
Las consecuencias de la discriminación de género se evidencian en el menor número de
proyectos adjudicados y publicaciones, y lo que es aún más agravante, en los menores
ingresos salariales. Así los demuestran los resultados de la participación femenina en el
Programa Fondecyt Regular del año 2020, donde solo el 28% de los proyectos adjudicados
en Ciencia y Tecnología es liderado por una mujer, porcentaje muy similar a los proyectos
concursados (ANID, 2020). De igual forma, según el Programa de Información Científica
de la ANID, la distribución de autores femeninos en publicaciones WoS en el mismo año
representa solo el 34%.
A pesar de estas claras desigualdades, el posicionamiento que ha logrado la mujer en la
ciencia es indiscutible, basta con hacer memoria de los Premios Nobel otorgados en los
últimos años. Y creo que el contexto actual no será la excepción, ya que en la carrera por
generar una vacuna segura y eficiente contra el COVID-19 resuenan nombres de científicas
destacadas como Sarah Gilbert, de la Universidad de Oxford.
Superar las inequidades existentes requiere un esfuerzo en conjunto entre los distintos
actores y sectores involucrados, quienes deben tomar las medidas necesarias para fortalecer
las debilidades y multiplicar las oportunidades para el despliegue de la carrera científica de

la mujer. También, se vuelve imprescindible continuar trabajando en políticas de igualdad
de género. Desconocemos cuándo terminará la pandemia del Covid-19, mientras tanto,
aunemos fuerzas para eliminar la pandemia de la desigualdad de género dentro de la
comunidad científica. Es una tarea que nos involucra a todos.

Irmgard Paris- Académica Santo Tomás Viña del Mar

Irmgard Paris- Académica Santo Tomás Viña del Mar

Irmgard Paris
Académica Dpto. de Ciencias Básicas
Universidad Santo Tomás Viña del Mar

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