El hogar “San José” y la lucha pertinaz de Sor Sandra Elena.

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Apreciados lectores y amigos de la VOZ HISPANA de New York, y CHILENOTICIA. Después de Conocer esa magna labor humanitaria que se ha echado al hombro la hermana Sandra Elena, perteneciente a una relativamente nueva comunidad monástica denominada de “Jesucristo Resucitado”, lo primero que cualquiera persona puede concebir en su corazón es un sentimiento profundo de admiración.
El Hogar de Atención al Necesitado “San José” es una institución sin ánimo de lucro, que busca apoyar, acompañar y proteger en sus últimos años de vida al adulto mayor. Brindándoles una vida digna, rodeados de amor, tranquilidad y protección en el cuidado de su salud física, mental y espiritual. El hogar inicia su labor hace 17 años con diez personas mayores, hombres y mujeres y lo manejaban otras personas que no eran de la comunidad de las Hermanas de Jesús Resucitado pero vieron la necesidad de optimizar el servicio, poniéndolo en manos de esta comunidad, la casa donde residen no es de propiedad de la comunidad de las Hermanas sino que, pertenece a una parroquia, las personas que han habitado este lugar durante estos años, son personas de escasos recursos, otras no tienen familia o sus parientes no los quieren tener en sus hogares por diferentes circunstancias. En este lugar se plasman historias muy lindas y también historias llenas de dolor, La hermana Sandra Elena alma y nervio del hogar cuenta con muy escasos recursos para administrar el hogar, pasando muchas penurias; las personas que colaboran económicamente son muy pocas y mucho más en esta época de pandemia donde la miseria se ha generalizado, teniendo que luchas a diario no solamente en el manejo de los adultos mayores, sino que tiene que enfrentarse día a día en buscar recursos para la manutención, servicios públicos y otros gastos que demanda como el vestuario, gastos farmacéuticos, de aseo, etc., para mantener en perfecto funcionamiento esa labor tan admirable que se ha encomendado.

Por este lugar han pasado muchos abuelos .El hogar cuenta en este momento con 15 abuelas tienen de 60 a 94 años unas con buena salud, otras con los achaques propios de la edad. La presencia del servicio nacional “Sisbén”, que es quien debería encargarse de sostener este lugar con un buen funcionamiento, es además de escaso y muy difícil, a pesar que el trabajo de las hermanas es voluntario y no reciben ningún tipo de sueldo o compensación por tan encomiable labor. Nos relata Sor Sandra Elena: Cuando llegamos a esta casa estaba en pésimas condiciones. con la ayuda de algunas personas humanitarias la hemos acondicionado un poco para poder hacer nuestra labor social con este grupo de personas que son tan vulnerable y tan llenas de experiencias muy lindas, hemos pasado momentos muy difíciles en estos 17 años, pero también con alegrías muy llenas de esperanza. Este trabajo está lleno de sabiduría y lleno de amor para con el prójimo. Les cuento que en los primeros años habían hombres y mujeres pero esta experiencia aunque fue muy agradable requería de mayor compromiso y cuidado, pero como no cantamos con muchos ingresos, tuvimos que dedicar los esfuerzos hacia grupos de mujeres, que nos aminoraba un poco la carga de trabajo, siendo más fácil para nosotras, puesto que somos todas mujeres y los hombres necesitan más fuerza para el manejo, empezar fue duro, no teníamos lavabo ni duchas, tampoco contábamos con personas que nos quisieran ayudar, pero todo en la vida son retos y sueños que si los ponemos en las manos de Dios los sacamos adelante.
El hogar no tiene una sede propia para poder tener a nuestras abuelas sin los avatares de estar pidiendo para todo, desde el alquiler hasta el mas mínimo gasto de papelería o transporte para realizar dignamente tan significativa labor social. La Hna. Sandra Elena Quintero Echeverri es la persona que siempre ha estado desde los inicios al frente en este hogar, estudio enfermería, es técnica en asistencia a personas mayores en el Sena y en contabilidad, la hna Sandra trabaja todo el tiempo, ella reemplaza a las dos empleadas que le colaboran, una en la cocina y la persona que le ayuda con las abuelas.


El trabajo es arduo y muy lleno de anécdotas y también con alegrías muy especiales, nos comenta Sor Sandra: Nuestras abuelas se amañan mucho con nosotras, tenemos una de las abuelas que lleva 15 años en nuestro hogar y se mantiene muy contenta, cuando ella llegó nos ayudaba con darle la comida a las mas impedidas, ella es un ángel y en estos momentos cuenta aun con todas sus facultades mentales, pero le cuesta mucho desplazarse y vestirse, come sola y le gusta mucho jugar domino y orar. En estos momentos la pandemia nos ha golpeado mucho con las donaciones que se han mermado considerablemente, son muy pocas; y también por el cuidado que tenemos que tener con nuestras abuelas por las mascarillas y el lavado de manos que nos ha multiplicado el trabajo. Las abuelas son personas muy agradecidas y llenas de vivencias muy agradables. En la actualidad estamos empeñados en conseguir organizaciones y personas naturales que nos ayuden económicamente con el mercado para la alimentación diaria para poder seguir con nuestra labor, también con ayudas para poder contratar una enfermera de planta en las horas de la mañana, que es el horario más pesado para la empleada y pare mi que debo realizar las labores de ir a conseguir recursos, ir a los bancos a pagar servicios entre otras labores. Nos gustaría tener mejores y cómodas sillas ergonómicas más apropiadas para ellas, y contar con buenos implementos de protección como, el alcohol, los guantes y tapabocas, para una efectiva protección contra la pandemia. El trabajo es muy edificante y nos colma de muchas alegrías empezamos a las 5 de la mañana y estamos terminando a las 10 de la noche.


Continúa expresándonos la Hna. Sandra Elena que empata una semana con otra porque no tenemos muchos ingresos para contratar a otra empleada, todos los días realizamos juegos de mesa, hacerles sesiones de ejercicios y oración con nuestras abuelas, las motivamos y nos gusta mucho hablar con ellas, que nos cuenten sus historias de vida para mantener su mente despierta y emocionalmente lúcidas, las acompañamos en todas las actividades del baño y de la limpieza de su boca y el suministro de las recetas farmacéuticas; las actividades siempre son asistidas y supervisadas por la hermana Sandra y su colaboradora María que lleva trabajando en el hogar desde sus inicios hace 17 años. María tiene a su señora madre también en el hogar, esto hace que María se motive a realizar el trabajo con las abuelas. También estamos empeñados en conseguir personas voluntarias que se unan a nuestra causa, es algo que no tiene precio, una labor social con mucho corazón, con mucha entrega y el precio no lo da Dios. Gracias a todos los que nos quieran ayudar a envejecer con dignidad y con mucho amor; y lo más importante: saber que pasamos por la vida de estos abuelos dejando huellas imborrables gracias, muchas gracias es lo único que les puedo decir a todos los que se unan a esta labor.
Queridos lectores y amigos de la VOZ HISPANA de New York y CHILENOTICIA, como pueden apreciar el trabajo de la hermana Sandra Elena es de una gran importancia humanitaria que raya en la santidad, dedicando su vida, colaborando con tanto amor y dedicación desde hace más de tres lustros, de manera desinteresada y haciendo ingentes esfuerzos porque su hogar y sus abuelitas se mantengan a flote, brindándole una vida digna. Cualquier donación por favor hacerla, realizando una consignación, lo que le dicte su corazón, a la cuenta de ahorros 10332575802 de Bancolombia Centro de Atención al Necesitado. – Estoy seguro que Dios los recompensará infinitamente. – hasta la próxima semana amigos, Buen viento y buena mar.

Edgar Ferreira
Cristián Riquelme

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